Este BLOG pertenece a Antoñito Molina, María Román, Manu Castillejo, Elena Pérez, Guille López y Tuco Garbes
domingo, 17 de mayo de 2015
miércoles, 4 de marzo de 2015
El inconsciente
En psicoanálisis, el inconsciente es el concepto clave de la teoría, puesto que constituye su principal objeto de estudio, y designa en el sentido tópico un sistema y un lugar psíquico desconocido para la conciencia y en el sentido dinámico al conjunto de los contenidos reprimidos que son mantenidos al margen, apartados de la conciencia, aún cuando ellos muestren una permanente efectividad psíquica e intensa actividad a través de mecanismos y formaciones específicas.
PROCESOS INCONSCIENTES Y LA MENTE INCONSCIENTE
jueves, 27 de noviembre de 2014
¿Maldad o ignorancia...?
Sócrates, considerado el creador de la ética occidental por las cuestiones que planteaba y por los métodos y actitudes aportadas, hizo una de las aportaciones más destripadas por la gente hasta ahora; el intelectualismo moral.
Bajo mi punto de vista, y creo que el de muchos, no existe ningún lazo que una la virtud con el conocimiento. Contra más sepas, y más sabio te conviertas, ¿más bueno serás? Y todo aquel que este bajo el umbral de la ignorancia, todo aquel que no haya recibido el conocimiento supuestamente “necesario” según Sócrates, ¿no será un hombre justo y llevará consigo el vicio, la culpa y el error? No lo creo, sinceramente. Pienso que la virtud es algo que va más allá de los conocimientos adquiridos para la práctica en la vida, ¿O es que los políticos o los jefes de las grandes potencias siempre han obrado bien bajo todos esos conocimientos que han debido de adquirir para llegar ahí? Han tenido más errores y más vicios que cualquier ignorante.
Este intelectualismo moral llevó a la siguiente contradicción: El que obra injustamente sabiéndolo, es más justo que el que obra injustamente por ignorancia.
También Sócrates cayó en la cuenta de esta contradicción y salió al paso diciendo que esos casos teóricamente no son posibles porque nadie obra mal a sabiendas, es decir, nadie obra mal sabiendo que obra mal. Sino que realiza esas malas obras creyendo que son buenas. Si se tuviese un conocimiento profundo y preciso de las virtudes nadie se comportaría mal. Por eso en esta teoría no hay lugar para la culpa.
El que obra mal no es culpable, sino ignorante, y al hombre ignorante no hay que castigarle con la cárcel, sino que hay que enviarle a la escuela para que reciba la instrucción necesaria y aprenda que es el bien.
¿Entonces... aquel que pone bombas, aquel que mete a un país en guerra, aquel que decide hacer un atentado... es un simple ignorante? ¿O va más allá del concepto de conocimientos?
Por supuestísimo pienso yo que este lazo que Sócrates crea entre la virtud y el conocimiento (práctico) no existe, es más bien una justificación a los hechos del mundo real.
lunes, 24 de noviembre de 2014
La navaja de Occam
La navaja de Occam es un principio metodológico y filosófico atribuido al fraile franciscano, filósofo y lógico escolástico Guillermo de Ockham (1280-1348), según el cual:
"en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta".
Esto quiere decir que, cuando dos teorías en igualdad de condiciones tienen las mismas consecuencias, la teoría más simple tiene las de ganar frente a la teoría más compleja.
¿Cuando apareció la denominación "La navaja de Occam"?
Apareció en el siglo XVI, y con ella se expresaba que mediante ese principio, Ockham «afeitaba como una navaja las barbas de Platón», ya que de su aplicación se obtenía una notable simplicidad ontológica, por contraposición a la filosofía platónica que «llenaba» su ontología de entidades (además de los entes físicos, Platón admitía los entes matemáticos y las ideas). Desde una perspectiva ontológica, pues, la aplicación de este principio permitió a Ockham eliminar muchas entidades, a las que declaró innecesarias. De esta manera se enfrentó a muchas tesis sustentadas por la escolástica y, en especial, rechazó la existencia de las especies sensibles o inteligibles como intermediarias en el proceso del conocimiento, y rechazó también el principio de individuación, al que calificó de especulación vacía e innecesaria.


