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miércoles, 4 de marzo de 2015

El inconsciente

Antes de comenzar, debemos analizar el concepto de insconciente. Este término se utiliza para calificar el conjunto de comportamientos que un sujeto experimenta sin darse cuenta, ya que no depende de su voluntad.

En psicoanálisis, el inconsciente es el concepto clave de la teoría, puesto que constituye su principal objeto de estudio, y designa en el sentido tópico un sistema y un lugar psíquico desconocido para la conciencia y en el sentido dinámico al conjunto de los contenidos reprimidos que son mantenidos al margen, apartados de la conciencia, aún cuando ellos muestren una permanente efectividad psíquica e intensa actividad a través de mecanismos y formaciones específicas.



PROCESOS INCONSCIENTES Y LA MENTE INCONSCIENTE

Algunas investigaciones apoyan la existencia de la mente inconsciente. Investigadores del Centro Médico de la Universidad de Columbia, han encontrado que imágenes fugaces de rostros (imágenes espeluznantes que aparecen y desaparecen tan rápidamente que escapan a la conciencia consciente) producen ansiedad inconsciente, la cual puede ser detectada en el cerebro con las más recientes máquinas de neuroimagen. La mente consciente es por lo tanto cientos de milisegundos más lenta que procesos inconscientes.
Para entender este tipo de investigación, una distinción tiene que ser hecha entre procesos inconscientes y la mente inconsciente. La mente inconsciente y sus contenidos psicoanalíticos supuestos también difieren de la inconsciencia, el coma, y el estado mínimo de conciencia. La diferencia en el uso de los términos puede ser explicada, hasta cierto grado, por las diferentes hipótesis sobre el sujeto. Una conjetura es la teoría psicoanalítica. 


Desde un punto de vista cognitivo, podríamos definir el inconsciente como el sistema compuesto por el conjunto de contenidos, actividades y procesos cognitivos propios del organismo que son relevantes para explicar su funcionamiento tanto interno como externo, pero de los que no puede dar cuenta por carecer de una vivencia subjetiva clara de los mismos.


Cabe destacar la obra que realizó Sigmund Freud acerca del inconsciente que, no obstante, utilizó este termino ya creado por sus antecesores, aunque éste supo incluirlo en su obra de forma diferente, y supo atribuirle un significado bastante más completo que otros muchos.


Tal y como muchísimas cosas que no están lo suficientemente cristalinas en nuestra sociedad, la mente inconsciente es algo que aún no está incluida en su totalidad en muchos campos... entre ellos el campo psicológico, pues muchos dudan y desconfían de la propia existencia de ello.

jueves, 27 de noviembre de 2014

¿Maldad o ignorancia...?

Sócrates, considerado el creador de la ética occidental por las cuestiones que planteaba y por los métodos y actitudes aportadas, hizo una de las aportaciones más destripadas por la gente hasta ahora; el intelectualismo moral.


El intelectualismo moral es aquella teoría que identifica la virtud con el saber, es decir, bueno y virtuoso es lo mismo que sabio y con conocimientos. El vicio y la culpa o el error vienen de la ignorancia, con lo cual, únicamente sabiendo que es lo bueno se puede practicar el bien. Sólo sabiendo que es la justicia se puede obrar justamente, sólo sabiendo que es la virtud, el hombre podrá llevarla a la práctica en la vida social.


Bajo mi punto de vista, y creo que el de muchos, no existe ningún lazo que una la virtud con el conocimiento. Contra más sepas, y más sabio te conviertas, ¿más bueno serás? Y todo aquel que este bajo el umbral de la ignorancia, todo aquel que no haya recibido el conocimiento supuestamente “necesario” según Sócrates, ¿no será un hombre justo y llevará consigo el vicio, la culpa y el error? No lo creo, sinceramente. Pienso que la virtud es algo que va más allá de los conocimientos adquiridos para la práctica en la vida, ¿O es que los políticos o los jefes de las grandes potencias siempre han obrado bien bajo todos esos conocimientos que han debido de adquirir para llegar ahí? Han tenido más errores y más vicios que cualquier ignorante.


Este intelectualismo moral llevó a la siguiente contradicción: El que obra injustamente sabiéndolo, es más justo que el que obra injustamente por ignorancia.


También Sócrates cayó en la cuenta de esta contradicción y salió al paso diciendo que esos casos teóricamente no son posibles porque nadie obra mal a sabiendas, es decir, nadie obra mal sabiendo que obra mal. Sino que realiza esas malas obras creyendo que son buenas. Si se tuviese un conocimiento profundo y preciso de las virtudes nadie se comportaría mal. Por eso en esta teoría no hay lugar para la culpa.
El que obra mal no es culpable, sino ignorante, y al hombre ignorante no hay que castigarle con la cárcel, sino que hay que enviarle a la escuela para que reciba la instrucción necesaria y aprenda que es el bien.


¿Entonces... aquel que pone bombas, aquel que mete a un país en guerra, aquel que decide hacer un atentado... es un simple ignorante? ¿O va más allá del concepto de conocimientos? 
Por supuestísimo pienso yo que este lazo que Sócrates crea entre la virtud y el conocimiento (práctico) no existe, es más bien una justificación a los hechos del mundo real.


lunes, 24 de noviembre de 2014

La navaja de Occam

La navaja de Occam es un principio metodológico y filosófico atribuido al fraile franciscano, filósofo y lógico escolástico Guillermo de Ockham (1280-1348), según el cual:


"en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta".


Esto quiere decir que, cuando dos teorías en igualdad de condiciones tienen las mismas consecuencias, la teoría más simple tiene las de ganar frente a la teoría más compleja.


¿Cuando apareció la denominación "La navaja de Occam"?


Apareció en el siglo XVI, y con ella se expresaba que mediante ese principio, Ockham «afeitaba como una navaja las barbas de Platón», ya que de su aplicación se obtenía una notable simplicidad ontológica, por contraposición a la filosofía platónica que «llenaba» su ontología de entidades (además de los entes físicos, Platón admitía los entes matemáticos y las ideas). Desde una perspectiva ontológica, pues, la aplicación de este principio permitió a Ockham eliminar muchas entidades, a las que declaró innecesarias. De esta manera se enfrentó a muchas tesis sustentadas por la escolástica y, en especial, rechazó la existencia de las especies sensibles o inteligibles como intermediarias en el proceso del conocimiento, y rechazó también el principio de individuación, al que calificó de especulación vacía e innecesaria.